jueves, 25 de marzo de 2010

capitulo 17






Óscar tiene una foto de Álvaro y Kyra en sus manos. Regina se la saca nerviosa, le deja dada vuelta.
--¿¿qué ocurre?
--No nada...
--¿¿quien es él?
Regina lo mira asustada, teme que comenzará una discusión porque Óscar ya lo sabe todo. Pero Oscar está lejos de ni sospechar la verdad.
--¿es tu hermano?
--¡¡no...no...¡¡ ¡¡es un primo...¡
--bueno tampoco se parecen tanto... ¿es rarito?
--¿de qué hablas?
--Lo digo porque la amiga es...
--¿te importa? --le interrumpe ella.
--No, no... yo respecto a todo el mundo era por simple curiosidad... Aunque la verdad es que no entiendo a los hombres que se visten de mujeres... es como raro... No sé... deben estar mal de la cabeza...
Regina casi se marea.
--¿¿qué?
Óscar la sostiene entre sus brazos:
--¿te ocurre algo?
Ella se aparta de él. Se da la vuelta para que él no la vea llorar. Él la abraza por la espalda.
--¿qué te ocurre?¿en qué te ofendiste?
--es que no me gusta que seas homófobo.
--¡¡tampoco seas injusta conmigo¡¡ ¡¡el que yo no comprenda no quiere decir que lo rechace...¡¡ ¡¡supongo que deben pasarlo mal, que deben ser dignos de compasión...¡
A Regina no le gusta nada que ese chico que tanto le guste siente compasión por ella. Casi prefiere que la desprecie. Sin mirarlo mucho dice triste:
--será mejor que te vayas...
Él no entiende lo que pasa. No se quiere ir. La mira fijamente.
--¿lloras?¿por lo que yo dije? ¿y que te afecta a ti?
Por un momento Regina tiene deseos de desnudarse ante él y que se descubra todo pero no tiene valor.
--¡¡lo que pasa es que quiera es muy buena amiga mía y es un ser maravilloso¡¡
-- ¿el travesti de la foto?
--¡¡es una mujer como yo...¡
Él la mira pícaro:
--como tú no... tú eres una mujer completa...
Óscar le pellizca el trasero, ella le da un empujón:
--¡¡no me toques¡¡
Óscar alza las manos:
--si perdona... olvidé nuestro acuerdo...
Óscar cree que Regina se ha enojado por faltar a lo que quedaron y no porque teme que la descubra. Óscar se acaricia el pelo alterado:
--¡¡es que no sé porque estamos discutiendo...¡¡ --dice él.
Regina lo mira triste.
--¿en serio quieres que me vayas? si eso es lo que quieres me iré y no nos volveremos a ver...
Se queda un rato en silencio, piensa que es lo mejor. Él se da la vuelta y ella no puede dejarlo ir.
--no te vayas...
Él se da la vuelta. Sonríe. Ella lo abraza con desesperación.
--hey no tan fuerte... --le dice él con ternura.
Ella lo mira llorosa:
--no te quiero perder...
--perdóname sí te ofendí...
Él le acaricia las lágrimas:
--no debes quererme tanto... no debes enamorarte de mí...
Ella lo mira y le provoca decirle tantas cosas pero solo lo besa, es un beso de amor que le nace desde lo más profundo.
--no te preocupes por mí...
Él la acaricia:
--me preocupas porque eres una mujer estupenda, te mereces algo mejor que yo...
--No hay nadie mejor que tú...
--claro que sí...
Ella acaricia esos labios:
--tú eres un ángel y me harás feliz, seré feliz a la manera que tu digas... seguro...
--No sé si hacemos bien...
Ella lo mira coqueta:
--menos hablar, se va a enfriar el desayuno que te prepararé con tanto cariño.
--tienes razón, gracias. Tiene una pinta estupenda.
Le da un ligero beso para agradecerle sus atenciones:
--nadie me ha tratado como tú...
--¿en serio?
Él le guiña el ojo. Come una tostada y le pone un trozo a ella en la boca. Él come mientras ella se lo mira encantada. Quiere memorizar cada uno de esos momentos para cuando se tenga que alejar de él.
--¿qué tanto me miras? --pregunta él con cariño.
--estaba en tu belleza... es que no sí si eres más bello por dentro o por fuera...
--pues gracias... tú que me miras con buenas ojos...
Ella le da un golpe en el costado:
--no seas falso modesto... sabes que estás muy bueno...
Él le guiña el ojo:
--¿te parece?
--si y lo sabes...
Con ironía él le dice:
--espero que no estés conmigo para abusar de mi...
Ella sonríe:
--no, me gusta tanto tu interior como tu exterior. Conocerte es maravilloso por lo que llevas por dentro...
--tú también estás muy bien...
--gracias...
El deseo de ella es demasiado fuerte. Él se aparta un poco porque tiene miedo que se dejen llevar.
--el café se enfría...
Él se lo toma con nervios.
--tranquilo, no haré nada que te comprometa... No haremos el amor... Te lo prometo...
--¿si? --dice él inseguro.
--LLevo pantalones y te juro que no se van a mover de su sitio así que puedes estar tranquilo.
Ella le pone las manos atrás y se le tira encima:
--pero eso no quita que yo me pueda divertir...
Ella le va desabrochando la camisa mientras va descubriendo el pecho de él. Le besa los pezones, se los muerde. Recorre con una mano el pecho de él y por otro le agarra desde los pantalones su miembro viril que está a punto de reventar. Nunca había vivido algo igual, tener el cuerpo de un hombre que le gusta solo para ella. Él que no se resiste, que no la toca. Y él desearía tener voluntad para alejarse porque sabe que le va a costar mucho decir que no si ella chica quiere hacer el amor con él.


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